La familia:

El valor más preciado de ayer, de hoy y de mañana.

La familia es el único lugar donde la moneda de intercambio es el amor y cuya política la fundamenta la igualdad.

Una zona donde, a pesar de ser a veces sísmica, el sol no deja de brillar; con tantos matices como el de un arcoíris y en el que sobrevienen cambios climáticos constantes. Pero, ¿qué hay más genuino y sustancial que la familia?

Una organización geográficamente situada en el corazón donde los valores nunca se deprecian. Una burbuja, un pilar, un refugio y un privilegio. El más próspero de los valores. La familia, aquello que determina nuestra riqueza pues quien la posee comprende que es el lujo por excelencia.

Y, producto de este vínculo es la generosidad cuyo principio es el don innato de la familia. Por ello, nuestros valores giran en torno a ella, sin excepción ni condición.

 

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